La semana pasada nos llamó una señora de Salt. Acababa de vender el piso, tenía que entregarlo el viernes y la obra del nuevo no terminaría hasta finales de agosto. Mínimo. Ocho semanas con todos los muebles en el aire. Eso es exactamente para lo que existe un guardamuebles. Pero lo curioso es que mucha gente no llega sola a esa conclusión. Llaman preguntando qué pueden hacer, y casi siempre la respuesta es la misma.
No hay un momento universal en el que «toca» guardamuebles. Hay situaciones. Unas más previsibles que otras. Estas son las que más vemos en Girona, con nombres cambiados pero historias muy reales.
Cuando las fechas no te cuadran
Es el caso más habitual, de lejos. Entregas el piso un día y el nuevo no lo tienes hasta semanas después. A veces es culpa de la notaría, otras de la obra, otras de un inquilino que no se va cuando toca. El caso es que hay un hueco. Y los muebles no pueden quedarse en el aire.
Hemos gestionado situaciones de una semana y situaciones de cuatro meses. La duración no importa tanto como tener claro que existe la opción. Muchos clientes no lo saben hasta que les entra el pánico.
Una reforma que se alarga (y se alarga)
Aquí el problema es diferente. La casa existe, es tuya, pero está llena de polvo y obreros. Meter los muebles en medio de una reforma es mala idea: se manchan, se rayan, estorban a los trabajadores y encima tú acabas discutiendo con todo el mundo.
Lo que solemos ver es que la gente intenta aguantar con lo mínimo —un colchón en una habitación, cuatro cajas apiladas— y a los quince días nos llaman arrepentidos. Mejor planificarlo desde el principio.
Ojo: las reformas siempre duran más de lo previsto. Si el albañil te dice tres semanas, piensa en cinco. Si te dice dos meses, haz los cálculos para tres. Eso también afecta al tiempo que necesitarás el guardamuebles.
Una herencia que nadie sabe muy bien qué hacer con ella
Situación complicada y muy frecuente. Fallece un familiar, hay un piso con muebles y la familia tiene que vaciarlo —a veces con urgencia, porque hay que devolver las llaves al banco o al propietario— pero todavía no ha decidido qué se queda quién.
En esos casos el guardamuebles hace de colchón. Los muebles salen del piso, están a salvo, y la familia tiene tiempo de hablar con calma. Sin la presión de tener que decidirlo todo en una tarde.
No te imaginas cuántas familias hemos visto tomar decisiones apresuradas sobre muebles que luego lamenta alguien. Tener ese tiempo extra vale lo que vale.
Te vas a trabajar fuera una temporada
Contratos temporales en otra ciudad, trabajos de seis meses, traslados corporativos… Girona tiene mucha gente joven que trabaja fuera temporadas. El problema es el piso: subarrendarlo con todos los muebles dentro es un lío, y dejarlo vacío es tirar dinero.
La solución que más hemos visto funcionar: guardar lo que vale la pena, subarrendar vacío o semivacío, y al volver recuperar todo en perfectas condiciones. Más sencillo de lo que parece.
Un negocio que cambia de local o cierra temporalmente
Esto lo vivimos mucho durante los últimos años. Negocios que cierran, que se trasladan, que reducen espacio. El mobiliario de oficina, la maquinaria pequeña, el stock… todo necesita un sitio mientras se resuelve la situación.
Para empresas, el guardamuebles también funciona como solución a corto y medio plazo. Y suele ser más barato que pagar un mes extra de alquiler de local solo para almacenar.
Una separación
No hace falta explicar mucho. Cuando una pareja se separa, los muebles de los dos no caben en el piso de uno solo. Hay que decidir qué se queda quién, pero eso lleva tiempo —y a veces meses de conversaciones difíciles—. El guardamuebles aguanta mientras tanto.
Es una de las situaciones más delicadas con las que trabajamos. Intentamos ser discretos y ágiles. A nadie le apetece que los vecinos vean el camión de mudanzas dos veces en un mes.
¿Y si no estás seguro de necesitarlo?
Llámanos y cuéntanos la situación. A veces la solución no es un guardamuebles, sino otra cosa. Pero si encaja, te explicamos cómo funciona el nuestro, qué incluye y cuánto costaría. Sin compromiso.
Puedes ver todos los detalles en nuestra página de guardamuebles en Girona o llamarnos directamente al 633 105 640.
