¿Cuándo necesitas un guardamuebles en Girona?

Hace unos meses nos llamó una pareja de Sarrià de Ter. Habían vendido el piso, firmaban la entrega un jueves y la reforma del nuevo —un bajo en el Barri Vell de Girona— no estaría lista hasta septiembre. Como mínimo. Dos meses y medio con toda una vida metida en cajas y sin sitio donde dejarla.

Les explicamos lo que les explicamos a casi todo el mundo: para eso existe el guardamuebles. No es un capricho ni un lujo. Es la solución más práctica cuando la vida no te cuadra las fechas. Y pasa más a menudo de lo que la gente cree.

Después de más de quince años haciendo mudanzas por toda la provincia de Girona, lo que más nos sorprende es que la gente sigue sin tener claro cuándo tiene sentido usar un guardamuebles. Así que aquí va un repaso honesto de las situaciones que más vemos. Todas reales, con nombres cambiados pero historias que hemos vivido de primera mano.

Cuando vendes y compras pero las fechas no encajan

De lejos, el motivo más frecuente. Entregas tu piso un lunes y las llaves del nuevo no las tienes hasta tres semanas —o tres meses— después. A veces es la notaría, que va lenta. Otras, la reforma del piso nuevo que se complica. Otras, un inquilino que debería haber salido hace un mes y sigue sin irse.

El año pasado gestionamos uno de cinco meses para una familia de Cassà de la Selva. Habían comprado sobre plano en una promoción nueva y la constructora fue retrasando la entrega. Cinco meses con todos los muebles, la ropa de temporada, los libros y hasta la bicicleta del niño en nuestro almacén. Al final salió todo perfecto, pero si no hubiesen tenido guardamuebles habrían acabado pagando un alquiler temporal que les habría salido cuatro veces más caro.

Un consejo que damos siempre: si ya sabes que habrá desfase entre la entrega y la entrada, reserva el guardamuebles con antelación y coordina para que los muebles vayan directos del piso antiguo al almacén. Nos ahorramos un viaje intermedio y tú ahorras dinero.

Una reforma que siempre se alarga más de lo previsto

«Serán tres semanas, cuatro como mucho.» Esa frase la hemos escuchado cientos de veces. Y te lo digo con total sinceridad: en el noventa por ciento de los casos, esas tres semanas se convierten en seis. O en diez. Las reformas en Girona, por lo que sea, siempre se alargan.

Pero el problema no es solo el tiempo. Es que durante la obra, el polvo de yeso, la humedad del cemento fresco y los golpes destrozan los muebles. Da igual que los tapes con plástico: si están en la misma casa, van a sufrir. Lo hemos visto con sofás que quedaron con manchas imposibles y con una mesa de roble macizo de un cliente de Santa Coloma que se hinchó por la humedad de un baño recién alicatado. Esa mesa no tenía arreglo.

Nuestro consejo es claro: si la reforma toca más de una habitación, saca los muebles de casa. Un mes de guardamuebles cuesta bastante menos que un sofá nuevo o una mesa que lleva veinte años en la familia.

Una herencia que necesita tiempo para decidir

Las herencias no se resuelven de un día para otro. En Girona, como en todas partes, hay familias que tardan meses en ponerse de acuerdo sobre qué hacer con el piso, con los muebles, con todo. Y mientras tanto, esos muebles están ahí ocupando un espacio por el que alguien sigue pagando.

Hace poco vaciamos el piso de una señora mayor en Figueres. Tres hijos, cada uno viviendo en una ciudad distinta, y ninguno podía quedarse nada de momento. Guardamos lo que tenía valor —una cómoda antigua preciosa, varios cuadros, la vajilla buena— y el resto se gestionó como correspondía. A los tres meses, ya con todo más tranquilo, cada hijo fue pasando a recoger lo suyo. Sin prisas, sin presión y sin haber pagado tres meses de alquiler de un piso vacío.

Te vas fuera a trabajar una temporada

Girona tiene mucho movimiento de gente joven que sale a trabajar fuera: contratos de seis meses en hostelería, proyectos en Barcelona, temporadas en el extranjero. El problema siempre es el piso. Seguir pagando el alquiler con los muebles dentro es tirar dinero, pero malvender todo para volver a comprar al regresar tampoco tiene ningún sentido.

Lo que más funciona —y lo hemos visto muchas veces— es meter lo importante en guardamuebles, dejar el piso libre para subarrendarlo vacío, y al volver montar todo de nuevo. Un chico de Salt que se iba a Irlanda un año hizo exactamente eso. Cuando volvió, recuperó cada caja tal como la había dejado. Nos dijo que fue la mejor decisión económica de todo el año, y seguramente tenía razón.

Estudiantes de la UdG que se van en verano

Esto es algo que mucha gente no sabe que hacemos, pero cada año nos llegan más casos. Estudiantes de la Universitat de Girona que tienen piso de alquiler durante el curso, pero en verano vuelven a casa de sus padres. Si el contrato termina en junio y en septiembre cogen otro piso, ¿qué hacen con los muebles tres meses?

Nos traemos lo básico —la cama, el escritorio, alguna estantería, cajas con libros— y lo guardamos julio y agosto. En septiembre lo llevamos al piso nuevo. Les sale muchísimo más barato que pagar un alquiler vacío todo el verano solo para que no les quiten el piso.

Un negocio que cierra, se traslada o reduce espacio

Los últimos años no han sido fáciles para muchos negocios de la provincia. Tiendas que cierran, oficinas que pasan a formato híbrido, locales que se mudan a algo más pequeño. Y el mobiliario de oficina, el stock acumulado, las estanterías y expositores… todo eso necesita un sitio mientras se resuelve la situación.

Para empresas, el guardamuebles casi siempre sale más barato que seguir pagando el alquiler de un local solo para tener cuatro muebles guardados. Y te da margen para tomar decisiones con calma, sin malvender por las prisas.

Una separación

No hace falta entrar en muchos detalles. Cuando una pareja se separa, casi siempre hay un periodo en el que alguien necesita sacar sus cosas del piso compartido y aún no tiene dónde ponerlas. Puede ser una semana, puede ser un par de meses.

Es una situación delicada y la tratamos con toda la discreción del mundo. Solo diremos que es bastante más frecuente de lo que parece y que tener un guardamuebles evita tener que decidir a las prisas qué te llevas y qué dejas en un momento en el que no estás para tomar esas decisiones.

Segundas residencias y temporada turística

En una provincia como Girona, con la Costa Brava llena de segundas residencias, hay un caso que vemos cada vez más: propietarios que sacan muebles de su piso para convertirlo en alquiler turístico en verano, o al revés, que guardan el mobiliario del apartamento turístico cuando acaba la temporada y vuelve a ser vivienda habitual.

También nos llaman propietarios que renuevan el mobiliario y necesitan un sitio para lo antiguo mientras deciden si lo venden, lo donan o se lo queda alguien de la familia.

Personas mayores que se mudan a un espacio más pequeño

Cada vez lo vemos más. Una persona mayor que vivía sola en una casa grande y se muda a un piso pequeño o a una residencia. No quiere deshacerse de todo —hay muebles con un valor sentimental enorme, cosas que llevan cuarenta años en la familia— pero en el nuevo espacio no cabe ni la mitad.

Lo que hacemos es ayudar a decidir qué se lleva y qué va al guardamuebles. Y cuando más adelante la familia tenga claro qué hacer con esas piezas, ahí las tienen. Sin prisas y sin haberlas tirado en un momento difícil.

Qué mirar antes de contratar un guardamuebles

Si estás valorando esta opción, hay varias cosas que deberías comprobar. No todos los guardamuebles son iguales y la diferencia importa, sobre todo si vas a dejar tus cosas meses:

  • Seguridad real: vigilancia 24 horas, alarmas anti-intrusión y sistemas contra incendios. Pregunta, porque no todos lo tienen.
  • Control de humedad y temperatura: Girona puede ser bastante húmeda, especialmente en invierno y cerca de la costa. Un almacén sin aislamiento puede arruinar la madera, los tejidos y los libros en pocas semanas.
  • Acceso a tus cosas: ¿puedes pasar a buscar algo si lo necesitas? Algunos guardamuebles permiten acceso con cita previa, otros no. Pregúntalo antes de firmar.
  • Inventario y precintado: un buen servicio inventaría todo lo que entra y precinta los contenedores. Si no lo hacen, busca otro sitio.

Y un consejo que no te dará todo el mundo: asegura tus cosas. La mayoría de empresas incluyen un seguro básico, pero si tienes muebles de valor o piezas antiguas, merece la pena una cobertura adicional. Es una tranquilidad que cuesta muy poco al mes.

¿No tienes claro si lo necesitas?

Llámanos al 633 105 640 y cuéntanos tu caso. Sin compromiso y sin presión. Después de tantos años en esto, sabemos que a veces la mejor solución no es un guardamuebles —y también te lo diremos. Pero si lo necesitas, tus cosas estarán en buenas manos: contenedores precintados, inventariados y en un almacén con vigilancia permanente.

Puedes ver todos los detalles en nuestra página de guardamuebles en Girona.

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